jueves, septiembre 16, 2021
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EL RETRATO: LA EVOLUCIÓN DE ESTA EXPRESIÓN ARTÍSTICA A TRAVÉS DEL TIEMPO

POR: GIOVANNI DE PICCOLI

Sin duda alguna, uno de los mayores logros que el ser humano ha desarrollado a lo largo de su historia es la representación visual de todo aquello que lo rodea, siendo un sistema de expresión que va mucho más allá de lo verbal o escrito. Lo cierto es que la imagen simboliza un acto físico que nos acompaña desde tiempos inmemorables, de manera fiel, figurativa o abstracta, lo cual puede llegar a ser incomprensible; determinando así, estos términos conceptuales que se establecieron para definir las características de las obras artísticas, ya sean pinturas o esculturas, dentro de la tradición y teoría del arte. Si hiciésemos un viaje por el tiempo, podríamos encontrar el primer retrato de la historia con la creación detallada de un rostro, la conocida dama de Brassempouy, una cabeza tallada en marfil de mamut de la edad paleolítica que no supera los 3.70 centímetros de alto; lo asombroso es que quien la realizó expresó con cierta perfección un cabello trenzado y una mirada penetrante, pero a la vez tierna de la que sería su musa de inspiración.

Posteriormente, fueron los griegos, en el periodo helenístico, quienes dieron al retrato un poco más de realismo; si bien estos artistas maravillosos como  Lisipo, Fidias y Mirón realizaron esculturas de cuerpo entero que iban encaminadas a posturas y dinamismos con esa tensión muscular que fueron y son el canon de belleza masculina y femenina, por primera vez, esa idealización del rostro humano se llenó de expresión, dándole rasgos más naturales, entre ellos, arrugas, curvaturas en las cejas, labios entreabiertos e, incluso, emociones que iban desde la ira a la felicidad. Basta observar el trabajo de Policleto para darse cuenta cómo dentro de ese grado de perfección corpórea casi divina, dichos detalles humanizaron sus obras llevándolas a una mayor realidad terrenal.

Fue en el renacimiento donde el género pictórico del retrato alcanzó su más alto nivel y ejecución, a través de maestros como Leonardo da Vinci con sus Madonnas; Rafael Sanzio, Simone Martini, entre otros, quienes le confirieron estatus, ya que solo los ricos y poderosos podían darse el lujo de ser inmortalizados en un lienzo. Posteriormente, el retrato del periodo romántico, entre 1770 hasta 1870, provee 100 años de estudios del rostro humano y todas sus posibles maneras de expresar las emociones, posicionando esta categoría que junto al paisaje son recurrentes en las técnicas pictóricas y escultóricas por un sinnúmero de artistas; a mi juicio, John Constable se lleva el premio mayor, pues su obra es casi una fotografía, debido al realismo.

Ya que menciono la fotografía, después de un largo proceso de perfeccionamiento, en el año 1935 los estadounidenses Leopold Mannes y Leopold Godowsky, dieron origen al Kodachrome y, a partir de allí, las evoluciones hasta el día de hoy. Dicho invento dio fin al retrato figurativo, es decir, aquel que copia la realidad del modelo; después de todo, una máquina ya podía en minutos obtener los resultados que un pintor lograría en días o meses. Esto, dio paso al retrato abstracto, aquel manejado por los pintores impresionistas como Vincent van Gogh, alejándose un tanto de la realidad, tal cual como se presentaba; luego, los vanguardistas, Picasso a través del cubismo; Matisse con el fovismo, Soutine en el expresionismo y demás corrientes modernas entre 1900 y 1945, donde la realidad quedó alterada por el color, la perspectiva o forma.

Actualmente, la fotografía como medio para retratar un instante robado al tiempo es todo un arte, ya que hacerlo bien implica pasar de lo común y corriente a lo diferente y novedoso; si se ve desde la realidad que nos envuelve, hoy es rutina hacer una toma desde un teléfono móvil, pues puede generar imágenes de todo tipo cuando el usuario decide retratarse y compartir ese instante por Facebook o Instagram; crear un minivideo para subirlo a YouTube o TikTok, incluso, a redes sociales más oscuras, divulgando con intención millones de episodios traumáticos o terroríficos de la cotidianidad con fines sensacionalistas o amarillistas; ejemplo de ello son las fake news o partial realities, donde la imagen que se comparte está tramada, descontextualizada, parcializada o desvirtuada.

Sin embargo, el lado positivo y creativo del uso de la imagen no tiene límites. En el mundo del arte, la arquitectura, el diseño y desde lo interdisciplinar de estos saberes, el uso es en verdad sorprendente. Una de esas tendencias es el video mapping, una tecnología dotada de una alta dosis de estética, la cual consiste en proyectar patrones algorítmicos, a través de reflectores láser sobre superficies, muchas de ellas, a gran escala como edificaciones reconocidas por su valor histórico o patrimonial. De hecho, en el 2018, la ciudad de Cartagena, Colombia fue sede del Mapping Challenge Latinoamérica, donde las luces, formas, sonidos y efectos especiales recrean la vista, usando este tipo de arte contemporáneo audiovisual que se presenta en muchos lugares del planeta, atrapando la atención del transeúnte desprevenido o quienes asisten a estos eventos en convocatorias abiertas al público.

Otra técnica audiovisual y material del momento es la creación de elementos efímeros para la interrelación entre el cuerpo, sentidos y sensaciones que dicho elemento puede inducir en el espacio que lo acoge, proporcionando a quien lo vive una experiencia inmersiva sin igual; Jordan Renda es uno de los mejores en este arte digital. Hoy y siempre, la imagen ha sido un punto de referencia, estamos bombardeados de estímulos visuales en todo momento; su poder radica en el alto grado de retención que tiene la memoria colectiva o individual, puede persuadir, conmover, impresionar e, incluso, engañar; lo que nunca podrá es dejar de comunicar positiva o negativamente.

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