domingo, octubre 2, 2022
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LA NOSTALGIA QUE ME DA VER UNA BUENA PELÍCULA

POR: LORENA JARABA P.

No me van a creer cómo llegué al tema de esta edición. Todo inició cuando miraba la alfombra roja de la Met Gala 2022 y vi a Kim Kardashian luciendo un vestido que usó Marilyn Monroe cuando cantó Happy Birthday, Mr. President a John F. Kennedy, en 1962. Este acto de tomar algo viejo y lucirlo como nuevo, que causó tanta polémica entre los amantes de la moda, me puso a pensar en porqué es tan importante reutilizar y brillar tanto como la primera vez. ¡Y los directores también lo hacen!

En los últimos premios de la Academia —Oscars—, y olvidándonos de la polémica cachetada de Will Smith a Chris Rock, caí en cuenta que hubo muchos remakes de cintas que fueron icónicas en su momento o representaron a su género en otra época; esto, me hizo preguntarme si nos hemos quedado sin ideas o es lo que el público realmente quiere, pues muchas de las películas que más me emocionaron en el año, fueron aquellas que me daban nostalgia, como Dune —2021—, porque había visto la cinta de 1984.

Ante estas inquietudes que merodeaban mi cabeza, la psicóloga Katelyn Lastre me explicó que “la nostalgia es como un activador de recuerdos, es decir, funciona como una caja fuerte de nuestros momentos vividos, y cuando se activa, es como si esa caja se abriera y volviéramos a vivir ese momento”. Además de eso, me contó que el pasado se suma a la experiencia del presente, y a ese choque es lo que llamamos sentir nostalgia.

¿Provocar nostalgia en las personas, vende boletas de cine? ¡Díganmelo a mí!, que me vi 2 veces Spider-Man: No Way Home —2021—, en preestreno y estreno; todo, porque necesitaba volver a ver a los actores que personificaron al arácnido para los 2000 y 2010: Tobey Maguire y Andrew Garfield. Y, por supuesto, porque me moría por volver a ver al Daredevil —2015—, interpretado por Charlie Cox de la recordada serie producida por Netflix. Marvel, repitió la fórmula con Doctor Strange in the Multiverse of Madness —2022—, trayendo personajes que solo los amantes de sus antiguas series y películas disfrutarían el doble; de alguna forma, eso hizo sentir privilegiadas a las personas que conocían más de su pasado.

Ahora, esa no es la única forma, también hacer secuelas de una película 30 años después es un producto perfecto para hacer dinero; por ejemplo, Top Gun —1986—, protagonizada por Tom Cruise, hace parte de los clásicos del cine de acción y, en definitiva, fue la película que puso en el radar al actor, pero, en realidad, esta cinta no tiene nada de especial y su guion es simple. Sin embargo, Top Gun: Maverick —2022— alcanzó una taquilla inexplicablemente alta, porque no solo la generación de mi papá quería verla, sino que la mía también.

Al escribir esta columna, dándoles otro ejemplo, ya tenemos el primer vistazo de Harrison Ford para retomar su papel en Indiana Jones 5, y solo por darnos al mismo actor con una historia similar, se nos olvida que las últimas películas pasaron sin pena, ni gloria y volveremos a llenar los teatros de cine para verlo. Otros ejemplos, del último año, son largometrajes como Bad Boys for Life —2020— o Clifford the Big Red Dog —2021—, que recuerdo verlo de niña. Incluso, diría que la serie Halo —2022— de Paramount+ usa la nostalgia del videojuego para vendernos una historia nueva.

Otro claro ejemplo es la serie Obi-Wan Kenobi —2022— que nos regala la historia de un personaje que vimos por primera vez en Star Wars: Episode IV – A New Hope —1977— y que hoy Disney+ lo hace protagónico. ¿Saben qué es lo peor? ¡Que me encanta!, porque, aunque no nací en esa época, hizo parte de un momento específico que me hizo muy feliz y me da muchísima nostalgia verlo. Sin embargo, no siempre funciona la fórmula, porque existen casos en los que no le va muy bien a la primera cinta, pero a la secuela de muchos años después sí. Y hay otros, donde la primera es exitosa, pero la secuela pasó desapercibida como Ghostbusters: Afterlife —2021—, que no sé por qué la idea de una historia sobre cazafantasmas de 1984 no funcionó para esta generación.

Para cerrar, quiero contarles que la última película que terminó de convencerme de que este era el tema del cual quería hablarles en este espacio, fue Chip ‘n Dale: Rescue Rangers —2022—, un largometraje que arrasó con la crítica y puso sobre la mesa la idea que se puede apelar a la nostalgia haciendo cine de alta calidad. No sé si lo sepan, pero este dibujo animado fue creado en 1943 y tuvo su furor en 1989; aunque la cinta no solo trae a sus personajes, sino que hay un mix de cosas muy bien puestas, con un argumento súper interesante, que juega con la animación de la época y actual.

Después de tanto pensarlo y ordenar ideas para escribir, concluí que todo se vuelve un círculo. Hoy, nacen nuevas historias que, seguramente, en 30 años, si la vida lo permite, las veré concluirse. Por ahora, solo disfruto el presente y esa explosión en el pecho que me da mirar en la pantalla gigante un personaje que me dio una nueva perspectiva años atrás. Me despido, no sin antes recordarles que me sigan en mis redes sociales, soy @2facecine en Instagram y TikTok.

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